"SÓLO SE PUEDE VER LO QUE UNO TIENE ADENTRO"
Por eso hay tantos mundos como personas haya. Nadie ve el mundo como tú lo ves y tú no puedes ver el mundo como lo ven los demás. Cuando los apóstoles se apartaron, asqueados, del cadaver putrefacto del perro muerto en el camino, Jesús dijo: "Qué dientes tan hermosos tenía ese perro". Uno estaba lleno de belleza, los otros estaban llenos de podredumbre. Reflexiona en esta frase y ya estás en La Praxis.
Interesante. O sea que si yo veo que una persona es envidiosa ¿estoy viendo mi propia envidia?
ResponderEliminarOgro
Exactamente, de modo que nos vemos y podemos, entonces, reconocernos en los demás.
ResponderEliminar